jueves

Di me que yo

- ¿Qué queréis las mujeres? ¿Eh? ¿qué queréis? ¡Queréis putos supermanes! Queréis tíos fuertes pero que tengan tipín, que tengan pinta de atormentados pero que sean graciosos. Os gustan poetas, pero un poco brutos. Queréis que sean constantes pero que sepan sorprenderos, queréis que sean sinceros pero que conserven el misterio, que estén locos por vosotras pero que pasen de vuestro culo. Queréis que sean guapos pero que la belleza no importe, que tengan un buen rabo pero que el tamaño dé igual... ¡Joder! ¡Queréis súper héroes del equilibrismo! Queréis que tengan la capacidad de abriros el cielo en un momento pero sólo para vosotras. Queréis que no tengan secretos pero también que sean como desconocidos cada vez para que luego podáis sentir las putas hormiguitas en el estómago. ¡Lo queréis todo coño! ¡Todo!

- Básicamente quiero que me haga sentir que no estoy desaprovechando mi vida porque es muy corta. Quiero que me abra las piernas, no el cielo: pero que lo haga cada noche. Quiero que sepa mentirme. Quiero que no me importen sus mentiras porque se deja su alma cuando está conmigo. Quiero que sea generoso porque puede, no por obligación. Quiero que tenga sangre en las venas. Quiero que me grite lo puta que soy cuando le abandono. Quiero un poco de épica. Quiero que le dé igual lo que yo haga cuando no esté con él porque sabe que no voy a encontrar a nadie mejor. Quiero que me tiemblen las rodillas cuando me agarra la nuca. Quiero que la tenga bien grande y que el tamaño sí importe.

- ¿Y qué te hace pensar que un tipo como ése querría estar precisamente contigo?

(...)

- ¡Espera, no podemos dejar esto así!
- No hay nada que dejar, no te conozco.
- ¿Sabes cuál es tu problema? Que eres una egoísta.
- No me digas.
- Sólo piensas en ti misma, y a los demás que les parta un rayo.
- ¡Viva el egoísmo! Sin el egoísmo no habría ni relaciones, no nos acercaríamos los unos a los otros de tanta pereza.
- ¿Pero qué he hecho tan mal, dime?
- Nada, se perdió la magia, me cansé.
- Joder, y a mí que dos años me parecía muy rápido... ¡Espera! No me dejes solo por favor, no esta noche.
- ¿Ves qué fácil era? Solo tenías que pedirlo.


- ¿Qué te gustaba de ella?
- ¿De quién? Ah, de mi...
- Sí, de tu...
- Creo que prefiero olvidarla.
- No no, me gustaría saberlo, ¿qué te gustaba de ella?
- Su mirada... muy quieta, su sonrisa, como cantaba por las mañanas, su forma de agarrarse a mí por la calle, sus mensajitos en el móvil para contarme cualquier cosa, su cara como de susto cuando hacíamos el amor...
- Su mirada muy quieta... en TI, su sonrisa cuando te miraba a TI, como cantaba por las mañanas después de pasar la noche haciendo el amor CONTIGO, como se agarraba a TI por la calle, sus mensajitos para TI en el móvil... ¿Seguro que era a ella a quién querías? ¿Quién es el egoísta? Mira, te he hecho pensar que me iba a quedar contigo, pero no voy a hacerlo.
- Su belleza... para mí.

- Está bien, yo también soy un egoísta, pero esta noche puedo darlo todo por ti, ¿ya nos hemos descubierto el uno al otro, no? ya nos hemos quitado las máscaras. Muy bien, pues seamos unos egoístas, ¡los mayores egoístas del mundo! ¡Pero juntos! ¡Compartamos nuestro egoísmo! ... ¿Qué te crees, que no se te nota el miedo? ¿El pánico que te da el momento de que llegues a casa, cierres la puerta y veas que estás sola? Porque te vas a quedar sola. Quédate conmigo. Soy lo que soy, pero haré cualquier cosa por ti esta noche....
- Dime que te parezco hermosa.
- Dime que vas a ser mía.
- Dime que me quieres.
- Dime que no me vas a abandonar nunca.
- Dime que no me vas a dejar que te abandone.
- Dime que nunca jamás habrá otro hombre.
- Dime que no vas a pedirme nada que no quiera darte.
- Dime que no me vas a hacer preguntas.
- Dime que nunca conociste a alguien como yo.
- Dime que en todos estos años no hiciste otra cosa que esperarme.
- Dime que no tienes pasado.
- Dime que eres vírgen.
- Dime que vas a ser mi esclavo.
- Dime que me vas a entregar tu alma a cambio de nada.
- Dime lo que quiero escuchar o muérete.
- Quiéreme, o púdrete en el infierno.



Cuantas verdades y cuantas mentiras compactadas en catorce minutos y medio.