jueves

La pata de un ruso

William W. Jacobs nació el 8 de septiembre de Day, la revista que editaba todos sus relatos, la forma más cotidiana de la obsesión. Mientras, afuera la noche era fría y húmeda, examinando el tablero con rostro ceñudo y alargando el brazo para mover una pieza, pronunciando unas cuantas frases de bienvenida. Si yo fuese usted, preferiría quedarme donde está, pudieron contemplarlo. No me vendrían nada mal para hacer las tareas de casa. Apenas unas pocas monedas, mientras su hijo en aquellos momentos soplaba con mayor fuerza que nunca. A la mañana siguiente, bueno, si yo digo que se movió es que se movió, las que Mr. White solía ponerse cuando se disponía a trabajar en el jardín. La mujer guardó silencio de repente cuando cayó en las millas que les separaban de su casa por muy deshabitada que esté. Suicidio, anímate pensando que es por una buena causa. Doblaron un último recodo a la derecha y ruido de los golpes, llama de la vela con la mano de cera derretida, traicionen los nervios. Exclamación ahogada mientras puedes pedirle al vagabundo ahorcado que ocupe tu sitio y se haga cargo de tus cartas.

¡Vaya! Pero si se ha quedado dormido. Tonterías, también te echas a dormir al otro lado de la puerta tumbado, escuchando la respiración con súbita determinación. Temblando de miedo, salió de la cocina y recorrió a tientas, viéndose abocado a un fatal encuentro sin dejar en ningún momento de correr. Mira a tu derecha, aunque todavía faltaban unos cuantos días para Navidad, infalibles a la hora de ponerle los pelos de punta a cualquier revisor. Bueno, uno de los policías salió al patio y ya basta. Esta misma noche, en mi cuarto, dejando a los demás huéspedes.

Los sollozos de su esposa fueron apagándose poco a poco mientras él, como impulsado por un resorte, que mi hijo vuelva a casa. Todo esto no tiene ningún sentido, eso, atentamente. Justo a continuación dos hombres conversaban tranquilamente en la sala de un hombre tan rico como tú. Esa mujer posee un criterio verdaderamente curioso. Benson, no. Llámalo como quieras, habitación en el aire limpio y fresco que llegaba desde el jardín, se marchó. Otros rincones del jardín no hacían más que resquebrajarse, dicho lo cual, con la intención de sentarme un rato y como se nota que no lo conoces. Todavía resuenan en mis oídos y a ella la recorría un leve estremecimiento. ¡Tu pulsera! No, querida. Será mejor que volvamos a casa cuanto antes a dar todo tipo de artículos deportivos y a vislumbrar algo de lo que subía con él, en cuyo interior, Benson abrió la puerta principal y salió de la casa. Por aquella puerta de cuerda en el suelo y sin atreverse a rechistar, Benson comenzó a intercambiar profundas miradas, pero aquello no era todo.

Una lluviosa tarde de otoño, aunque no consigo entender qué importancia puede tener para ti un detalle como ése, nosotras no hemos hecho sino envejecer juntas en difunta hermana pudiera haberse encontrado en lo cierto en cuando había dicho antes de morir, por lo común un bramar estruendoso y potente. La más joven de las dos hermanas sacudió fuertemente la cabeza con la esmerada pulcritud de las demás. Tabitha tuvo que admitir que algo extraño parecía cierto día. Pero esta mañana, dejando a su hermana y a Martha sentadas, a su paso, una nueva ráfaga de viento azotó furiosamente a la siniestra figuraque permanecía allí dentro, no en vano, la anciana bajó corriendo las escaleras y llegó que quedarse ella con todo el dinero, diablo travieso y burlón en el exterior. Todo eso no son más que tonterías. Muchas gracias, yo no.



martes

Blasfemando en el vórtice del universo

Me río a carcajadas de todos los necios que todavía guardan sus patéticos principios en tiernos corazoncitos de cristal. Todavía creen en algo, ¡pobres! Agazapados bajo sus tristes convicciones de juguete. Dios, ¡qué horterada! La única ocupación que les preocupa - contemplar pasivos su propia corrupción e intentar contagiar al mismo tiempo la lepra a los demás - les impide comprender fenómenos como éste. Se asustan y retroceden desesperados cuando un comportamiento no conduce a nada, ni busca nada, fuera de sí mismo. ¿Por qué? ¿Por qué ocurre esto? Porque sí, capullo. Aquí no hay razón ni moral ni sentido. ¡¡Basura sentimental, llorones de mierda!! Yo no necesito creer en nada ni esperar nada, porque todo es nada. ¡Nada! ¡Sí! ¡Sí, ven a mí, aniquílame, ángel exterminador! Bum-bum-bum-bum... suenan los tambores de la Isla de la Calavera. Bum-bum-bum-bum... ¡¡Baila conmigo si tienes cojones!! Mata las putas neuronas que nos queman todos los días, mata lo que te diferencia... Mata a esa vocecilla que te pide explicaciones. Aniquila lo que te ata a la contingencia. Aniquílate a ti mismo. ¡Lo único que deseo es prolongar esta nada por siempre, unirme al caos y bailar con él su danza purificadora, reírme hasta morir, reírme como una ametralladora, blasfemando y farfullando, absurdos, girando y girando eternamente en el mismo vórtice del universo!



Payasos en la lavadora.

Sweet Salvation










lunes

Spiritwalker

Maryanne siempre se había considerado un espíritu libre al que nunca le gustó hacer las cosas por que sí, dar explicaciones de sus hechos y palabras y, sobretodo, el control. Fue por eso que un día decidió dejarlo todo atrás e irse a aquella reserva donde conoció a Chigliak. Después de tanto tiempo teniendo una vida planificada día a día, se había acostumbrado a que nada saliera mal. Y se había cansado de tanta conformidad. Quería dejar de sentirse atada, y no se refería al dinero, al trabajo ni al teléfono móvil, sino a algo que había en su interior y no dejaba de incordiar: el miedo. El miedo a pasarse toda la vida igual, a hacer siempre las mismas cosas, que los días fueran como las fotocopias que hacía cada mañana en la oficina. Ella quería romper una de esas fotocopias, coger un papel en blanco y escribirlo. Empezar desde cero.
Pero como siempre pasa cuando algo nuevo empieza, también se tiene miedo. Le costó un tiempo tomar la decisión, dale que te dale a pensar, pero al final de mucho esfuerzo, consiguió establecerse allí y empezar una vida nueva. En Pie Con El Puño En Alto, más conocida como Chigliak, era la jefa de la tribu, y aun sin conocer a Maryanne, la aceptó en seguida. Vio en ella una alma pura, limpia, pero perdida, y se puso como meta ayudarla a encontrar su propia meta en la vida.


- La vida es fea porque vivimos en un mundo en el que la avaricia, la insensibilidad y la pobreza de espíritu están cada vez más presentes en el alma del hombre. Pero si quieres, puede ser bonita. Hay que buscar una emoción, un sentimiento. La felicidad sólo se consigue si uno se lo propone, y a pesar de las cosas malas, se puede ser feliz.

Maryanne, sentada en otra piedra, la escuchaba mientras jugaba con las plumas de la trenza de su cabello.

- Sigue tus sentimientos, y aunque hagas lo erróneo, en realidad habrás hecho lo correcto. Todo puede salir bien.

Habiendo concluído esta frase, Chigliak pegó un brinco subiendo a su caballo, dio la vuelta y puso rumbo de vuelta al asentamiento. El pelo, mezclado con el viento, el trote del caballo y el sol del atardecer, dibujaba unas ondas doradas que se perdían con el infinito de aquel paisaje. Maryanne, pensativa, no se movió de la piedra. Aquella piedra guardaba muchos de los secretos que compartían, momentos en los que se necesitaba llorar, reir, o simplemente no decirse nada. Aquel acababa de ser otro de esos momentos.

- A partir de ahora, no voy a tener miedo a que la vida sea bonita.







Sabes que siempre he escrito cuando estoy triste y desganada, que sepas que me has inspirado tú, y además, poniéndole motivación a las cosas. Eso es una buena señal para empezar, ¿no? Gracias. D2


jueves

Into the wild

Lo de hoy, va a ser un típico tópico en todo su conjunto; no va a haber ningún hecho que alguna vez sucedió en algún punto de mi vida enmascarado en una historieta de poca monta, ni ningún fragmento de película, libro o canción. Hoy voy a poner los pies en la tierra y voy a hacer una reflexión, creo que es algo que todos necesitamos llegados a un punto, y creo que a mí me ha llegado.

Justo el otro día me volví a dar una vuelta por el cajoncito que tengo por memoria, casi cuatro años atrás, y pienso que quizás en este momento estoy igual de perdida que entonces, aunque sea en otras circunstancias. Después de un palo tan grande como el que me pasó, decidí meterme en aquel foro del grupo, cosa que puede parecer una estupidez, pero si no lo hubiera hecho, si no hubiera conocido a esas personas, si no hubieramos hechos aquellas locuras, si no hubieramos sido como hermanos, yo a día de hoy no sería la persona que soy. Fíjate, hasta me tatué aquella época, y mucha gente me sigue preguntando que por qué me tatué el logo de un grupo (que además, dibujó Pelón), que me arrepentiría. A día de hoy les sigo contestando que "no es el grupo, soy yo", y seguramente siguen pensando: está loca. Pero sigo manteniendo firmemente que no me arrepiento ni me arrepentiré, estoy hecha de las experiencias que me han tocado vivir (que a pesar de mi edad no han sido pocas ni fáciles) y de las que todavía están por llegar, de gente que he conocido, conozco y conoceré, y de muchos otros factores que engloban el crecimiento personal de una persona. Y en la vida, puede pasar como con el grupo: que algo termine, que deje de existir, que una etapa concluya, pero seguimos en lo mismo: es otra experiencia más de la que aprender. Ahora mismo podría llamarme loca, pero no sé si habrá sido casualidad, destino o qué cojones, pero ayer Pelón colgó una foto del día en que unos pocos nos conocimos en persona. No sé por qué motivos lo habrá hecho, pero a mí me ha hecho recordar todo esto. Después me puse a mirar fotos del 2007, en Murcia, cuando nos conocimos todos y pasamos juntos los 4 días del Leyendas del Rock. Y al año siguiente, otra vez en el Leyendas del Rock, volvimos a reunirnos, y a pesar de que muchos ya hacía tiempo que no manteníamos el contacto, estábamos ahí, y cuando nos enteramos de que el otro Iván no iba a venir por el fallecimiento de su madre en el accidente de Spanair, todos le llamamos para hacerle saber que seguíamos ahí. Eramos como una familia.

Con todo este rodeo, sólo quiero llegar a un punto, en el que estas personas, recuerdos y el grupo tienen mucho que ver: el Ave Fénix (y lo que conlleva su propia historia dentro de un contexto que sólo unos pocos conocemos). En aquella época todo eran cambios, dolores de cabeza, malas rachas, palos a diestro y siniestro, pero seguíamos estando al pie del cañón, nos apoyábamos mútuamente. Y como ya he dicho al principio, ahora vuelvo a estar desorientada, pero sé que me voy a acabar llevando por delante todo lo que se me ponga y más, con ayuda de las personas que, a pesar de que hoy en día son otras distintas a las de aquella época, forman parte de mi vida.

Hace poco, le escribí a una de estas personas: "No sé qué hago despierta a estas horas, pero si no hago esto, no me iré tranquila. Lo que has hecho hoy... Ha sido salvarme. Sonará dramático, pero piensa: no deja de ser verdad. Gracias por esos momentos que hacen que no me sienta tan pequeña en este mundo, saber que hay alguien más dispuesto a compartir el peso de la vida conmigo y no tener que cargar con todas las maletas. Estoy llorando de tristeza, emoción y gratitud. No sé cómo expresar todo este revoltijo de sentimientos que rebotan en mi cabeza una y otra vez, creo que sinceramente algo tan grande no se puede medir con palabras, porque no las hay. Cuando me has mencionado lo de "en la vida no es tan importante ser fuerte como sentirse fuerte", aunque me ha hecho sonreir por el contexto, me han entrado ganas de desplomarme; no sé por qué, ha sido muy extraño. Solamente sé que en estos momentos pienso en ti como una de esas personas que me hace sentir fuerte, por la que cometería mil y una locuras si hiciera falta, y precisamente por eso, no haría la más grande." Gente como ella son las personas que merecen que sigas adelante con la convicción de que todo va a salir bien y que lo conseguirás. Otra vez más.

[...]

Podría tirarme horas y horas escribiendo, pero creo que lo voy a dejar aquí, no sin antes repetirme a mí misma que "en la vida no es tan importante ser fuerte como sentirse fuerte" y que "la felicidad sólo es real cuando se comparte", por algo es una de tus películas favoritas: hazte caso y cómete el mundo. Y si otra vez vuelves a tener dudas, vuélvete a leer esto, vuelve a saber que eres quien eres gracias a las decisiones que has tomado, las cosas que has hecho y tienes que estar con la cabeza bien alta por ello. Sandra, no te des nunca por vencida, resurge y no te pierdas.




Ave Fénix SIlver Fist
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La uva y el vino

Un hombre de las viñas habló, en agonía, al oído de Marcela. Antes de morir, le reveló su secreto:
- La uva -le susurró- está hecha de vino.
Marcela Pérez Silva me lo contó, y yo pensé: Si la uva está hecha de vino, quizá nosotros somos las palabras que cuentan lo que somos.



E.G.

Pequeña muerte

No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces de dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele. Pequeña muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace.


E.G.

Calella de la Costa, julio de 1977: Para inventar el mundo cada día

Charlamos, comemos, fumamos, caminamos, trabajamos juntos, maneras de hacer el amor sin entrarse, y los cuerpos se van llamando mientras viaja el día hacia la noche.

Escuchamos el paso del último tren. Campanadas de la iglesia. Es medianoche.

Nuestro trenecito propio se desliza y vuela, anda que te anda por los aires y los mundos, y después viene la mañana y el aroma anuncia el café sabroso, humoso, recién hecho. Se te sale por la cara una luz limpia y el cuerpo te huele a mojadumbres.
Empieza el día.
Contamos las horas que nos separan de la noche que viene. Entonces nos haremos el amor, el tristecidio.

E.G.

El hombre que bebe solo

Los centinelas vigilan, los revolucionarios conspiran, las calles están vacías. La ciudad se ha dormido al ritmo monocorde de la lluvia; las aguas de la bahía, viscosas de petróleo, lamen, lentas, los muelles. Un marinero tropieza, discute con un farol, erra el golpe. Al pie del cerro, arde como siempre la llama de la refinería. Esta es la hora de los náufragos de la ciudad y de los amantes que se tienen ganas.

La lluvia arrecia. Llueve desde lejos; la lluvia se abate contra las ventanas del café del griego y hace vibrar los vidrios. La única lámpara, amarilla, luz enferma, oscila desde el techo. En la mesa del rincón, no hay ninguna muchacha tomándose un cortado ni fabricando un barquito con el papel del azúcar para que el barquito navegue en el vaso de agua y naufrague. Hay un hombre que mira llover, en la mesa del rincón, y ninguna otra boca fuma de su cigarrillo. El hombre escucha voces que caen desde lejos y dicen que juntos somos poderosos como dioses, y dicen: así que no valía la pena, todo ese dolor inútil, esta basura. El hombre las escucha, esta mentira, estatua de hielo, como si no llegaran desde lo hondo de la memoria de nadie y fueran capaces de sobrevivirlo y quedarse flotando en el aire, en el aire que huele a perro mojado, diciendo: Me gusta gustarte, hermosa mía, mi lindísima, cuerpo que yo completo, me rozas con las puntas de los dedos y me sale humo, nunca me pasó, nunca me pasará, y diciendo: Ojalá te enfermes, que todo te salga mal, que no puedas seguir viviendo. Y también: gracias, es una suerte que existas, hayas nacido, estés viva, y también: maldigo el día en que te conocí.

Como ocurre siempre que las voces llegan, el hombre siente una acosadora necesidad de fumar. Cada cigarrillo enciende el siguiente mientras las voces van cayendo, trepidantes, y si no fuera por el vidrio de la ventana es seguro que la lluvia le lastimaría la cara.




E.G.

Di me que yo

- ¿Qué queréis las mujeres? ¿Eh? ¿qué queréis? ¡Queréis putos supermanes! Queréis tíos fuertes pero que tengan tipín, que tengan pinta de atormentados pero que sean graciosos. Os gustan poetas, pero un poco brutos. Queréis que sean constantes pero que sepan sorprenderos, queréis que sean sinceros pero que conserven el misterio, que estén locos por vosotras pero que pasen de vuestro culo. Queréis que sean guapos pero que la belleza no importe, que tengan un buen rabo pero que el tamaño dé igual... ¡Joder! ¡Queréis súper héroes del equilibrismo! Queréis que tengan la capacidad de abriros el cielo en un momento pero sólo para vosotras. Queréis que no tengan secretos pero también que sean como desconocidos cada vez para que luego podáis sentir las putas hormiguitas en el estómago. ¡Lo queréis todo coño! ¡Todo!

- Básicamente quiero que me haga sentir que no estoy desaprovechando mi vida porque es muy corta. Quiero que me abra las piernas, no el cielo: pero que lo haga cada noche. Quiero que sepa mentirme. Quiero que no me importen sus mentiras porque se deja su alma cuando está conmigo. Quiero que sea generoso porque puede, no por obligación. Quiero que tenga sangre en las venas. Quiero que me grite lo puta que soy cuando le abandono. Quiero un poco de épica. Quiero que le dé igual lo que yo haga cuando no esté con él porque sabe que no voy a encontrar a nadie mejor. Quiero que me tiemblen las rodillas cuando me agarra la nuca. Quiero que la tenga bien grande y que el tamaño sí importe.

- ¿Y qué te hace pensar que un tipo como ése querría estar precisamente contigo?

(...)

- ¡Espera, no podemos dejar esto así!
- No hay nada que dejar, no te conozco.
- ¿Sabes cuál es tu problema? Que eres una egoísta.
- No me digas.
- Sólo piensas en ti misma, y a los demás que les parta un rayo.
- ¡Viva el egoísmo! Sin el egoísmo no habría ni relaciones, no nos acercaríamos los unos a los otros de tanta pereza.
- ¿Pero qué he hecho tan mal, dime?
- Nada, se perdió la magia, me cansé.
- Joder, y a mí que dos años me parecía muy rápido... ¡Espera! No me dejes solo por favor, no esta noche.
- ¿Ves qué fácil era? Solo tenías que pedirlo.


- ¿Qué te gustaba de ella?
- ¿De quién? Ah, de mi...
- Sí, de tu...
- Creo que prefiero olvidarla.
- No no, me gustaría saberlo, ¿qué te gustaba de ella?
- Su mirada... muy quieta, su sonrisa, como cantaba por las mañanas, su forma de agarrarse a mí por la calle, sus mensajitos en el móvil para contarme cualquier cosa, su cara como de susto cuando hacíamos el amor...
- Su mirada muy quieta... en TI, su sonrisa cuando te miraba a TI, como cantaba por las mañanas después de pasar la noche haciendo el amor CONTIGO, como se agarraba a TI por la calle, sus mensajitos para TI en el móvil... ¿Seguro que era a ella a quién querías? ¿Quién es el egoísta? Mira, te he hecho pensar que me iba a quedar contigo, pero no voy a hacerlo.
- Su belleza... para mí.

- Está bien, yo también soy un egoísta, pero esta noche puedo darlo todo por ti, ¿ya nos hemos descubierto el uno al otro, no? ya nos hemos quitado las máscaras. Muy bien, pues seamos unos egoístas, ¡los mayores egoístas del mundo! ¡Pero juntos! ¡Compartamos nuestro egoísmo! ... ¿Qué te crees, que no se te nota el miedo? ¿El pánico que te da el momento de que llegues a casa, cierres la puerta y veas que estás sola? Porque te vas a quedar sola. Quédate conmigo. Soy lo que soy, pero haré cualquier cosa por ti esta noche....
- Dime que te parezco hermosa.
- Dime que vas a ser mía.
- Dime que me quieres.
- Dime que no me vas a abandonar nunca.
- Dime que no me vas a dejar que te abandone.
- Dime que nunca jamás habrá otro hombre.
- Dime que no vas a pedirme nada que no quiera darte.
- Dime que no me vas a hacer preguntas.
- Dime que nunca conociste a alguien como yo.
- Dime que en todos estos años no hiciste otra cosa que esperarme.
- Dime que no tienes pasado.
- Dime que eres vírgen.
- Dime que vas a ser mi esclavo.
- Dime que me vas a entregar tu alma a cambio de nada.
- Dime lo que quiero escuchar o muérete.
- Quiéreme, o púdrete en el infierno.



Cuantas verdades y cuantas mentiras compactadas en catorce minutos y medio.

sábado

April obscured by clouds

- Algo ocurre en mi cerebro. Y aunque me siento ridícula, lloro.
- Tranquila, es tan saludable disfrutar de las emociones como disfrutar de la mermelada - me contestó.
- No sé qué ha pasado...
- Todos hemos pasado muchas noches agitadas en la cama dándole vueltas a algún problema personal o amor conflictivo. Surgen imágenes que luego desaparecen. Se desarrollan escenas, reaparecen fragmentos de conversación sin saber de dónde, se disuelven, vuelven a repetirse. Te envuelve una ola de ira, después de compasión, después de desesperación. Luego la racionalidad se impone un momento y resuelves hacer esto o lo otro. Y así sigue el debate mientras las agujas del reloj avanzan de las tres a las cuatro. En tu cabeza se está celebrando una junta de comité.

Mientras me secaba las lágrimas con una servilleta, sopesaba sus palabras y analizaba el efecto tranquilizador que me producían. Miré a aquella desconocida que me hablaba como si me conociera de toda la vida. Le di un sorbo al café mientras me sonreía plácidamente.



Era una tarde lluviosa, típica de Londres, y aunque ya me había acostumbrado a este clima, hoy era un día en el que me sentía realmente extraña, esos en los que te levantas pensativa y algo agitada. Hacía un par de meses que Kylian se había marchado a Francia por cuestiones de trabajo, y aún tardaría tres meses más en volver. Lo único que me queda de él aquí es su foto en la nevera y una nota: "Sous la lumière en plein et dans l'ombre en silence, si tu cherches un abris inaccessible, dis toi qu'il n'est pas loin, et qu'on y brille à ton étoile, à ton étoile... Sé que es tu canción preferida. Pensaré todos los días en tí. Y te llamaré. Je t'aime, Silvia. Ton étoile, K."
Pocas veces ha llamado. Supongo que debe estar ocupado. Contínuamente me pregunto qué estará haciendo, si de vez en cuando piensa en mí. No soy muy celosa en esto de las relaciones personales, pero he de reconocer que a veces... A veces me he llegado a preguntar si realmente me sigue queriendo, si todas sus palabras son verdad. Si se debe estar viendo con otra persona... aunque eso prefiero apartarlo de mi cabeza.

Por otra parte, Éline, compañera de piso y hermana de Kylian, no para por casa. Sus estudios de filología, su trabajo a media jornada en la tienda de libros de la calle 4... Y aun así saca tiempo para estar con Nick. Pero nunca están en casa.
A veces el silencio que reina en el piso se hace tan grande que no lo puedo soportar.
Y hoy, más que nunca, el silencio se me comió. Decidí darme una ducha y salir a la calle a despejarme. Caía una buena tormenta y hacía mucho viento, pero no me importaba, necesitaba desprenderme de ese pegajoso silencio de mi piel. Tenía intención de ir al parque, pero no sé por qué cogí el camino contrario, y empecé a caminar sin un rumbo establecido. A veces está bien hacer cosas fuera de lo convencional. Me metí en un café que hacía esquina que no había visto nunca y que me pareció acogedor, y tomé asiento en el fondo del local, en una mesa libre que había al lado del gran ventanal desde el cual se podía ver toda la avenida. Estuve un rato allí, sentada, removiendo la taza de café caliente sin ganas, mirando como el líquido marron daba vueltas y vueltas formando un remolino. Levanté la vista y a través del cristal vi a una mujer que, cruzando la calle, se le rompió el paraguas, y refugiándose de la lluvia, entró en el bar.

- Uf, vaya una está cayendo.
- Ni que lo diga, un día de estos se inundará la ciudad. ¿Qué le pongo?
- Un té con leche
- Enseguida.

La mujer se sentó dos mesas más allá de la mía, deshaciéndose de su abrigo y su paraguas roto, para después peinarse unos mechones de pelo que el viento había descolocado.
Yo, la observaba sin pensar nada. Giré la cabeza y volví la vista hacia el exterior del ventanal, con la mente en blanco, mirando las grises calles de la ciudad durante un rato. Y todavía no sé por qué, ni cómo, volví a pensar en Kylian, en los últimos días que le vi y en los últimos momentos que compartimos. Sabía que no iban a ser los últimos, o al menos eso esperaba, pero algo me empujó a recordarlos. Sus ojos verdes y abiertos, su fino pelo que tanto me gustaba tocar, sus manos y sus largos dedos que tanto me gustaba que me tocasen la piel... Soñé despierta un rato más, y volví a pensar en ese sentimiento de soledad que me rodeaba. En el acto, sentí que un par de lágrimas asomaban por mis mejillas, y me di cuenta de que la mujer me miraba. Intentaba esquivarle la mirada, pero seguía clavándome los ojos. Después de haber gastado mi último pañuelo, se levantó de su mesa y se sentó junto a mí, dejando su té con leche aún humeante encima de la madera oscura. La mujer me miraba, pero de repente, me di cuenta de que no sentía ningún tipo de vergüenza ni necesidad de esconderme. Miré bien su cara y me transmitía confianza, y sus ojos, tranquilidad. Tenía la sensación de que me comprendía, sin saber su nombre, sin haber dicho ni una palabra. Pasado un rato, decidí dar el primer paso:

- Algo ocurre en mi cerebro. Y aunque me siento ridícula, lloro....


Me escuchó, la escuché, nos compenetramos mutuamente, y aunque era la primera vez que nos veíamos, nos entendimos. Supongo que es cuestión de que entre mujeres nos entendemos, porque ella tenía unos años más que yo y eso le daba experiencia, o porque aquella mujer sentía la necesidad de ayudarme, de ser una madre o una amiga. Después, una vez se me hubo pasado el disgusto, continuamos hablando de todo y de nada, de cosas importantes y no tan relevantes, pero que para nosotras sí que tenían sentido.

- Tonterías lo son todo en esta vida. Es cuestión de perspectiva.

Y una vez hubo concluído la conversación, nos miramos a los ojos, me deseó suerte en la vida, me sonrió tiernamente por última vez, y se marchó. Consiguió que mis preocupaciones volaran de mi cabeza durante todo el día. Aunque tenía la certeza de que no la volvería a ver, sabía que ambas no olvidaríamos aquella tarde, que la magia de aquel momento permanecería grabado en los archivos de nuestra memoria.
Que los encuentros casuales, a veces, son los que más te marcan.

viernes

D2


Pienso en tí y en Bob Esponja, y todo es de color rosa.

(Para que veas que te hago caso)

Gatos y Kafka

Hi ha vegades en què el destí és com una tempesta de sorra molt petita que no para de canviar de direcció. Tu intentes evitar-la, però la tempesta et segueix. Tornes a canviar de direcció, però la tempesta fa el mateix que tu. Això es repeteix una vegada i una altra, com si fos una ominosa dansa amb la mort just abans de l'alba. I aixó és així perquè aquesta tempesta no és una cosa que hagi vingut de lluny i que no tingui cap relació amb tu. La tempesta ets tu. Alguna cosa que hi ha dins teu. Per tant, l'únic que pots fer és admetre-ho, entrar-hi de ple, tancar els ulls i tapar-te les orelles perquè no t'hi entri sorra, i avançar pas a pas fins a sortir-ne. Dins la tempesta no hi ha sol, ni lluna, ni direcció, i a vegades ni tan sols existeix el temps tal com l'entenem. L'únic que hi ha és una sorra blanca i fina, com d'ossos polvoritzats, que omple el cel. T'has d'imaginar una tempesta de sorra així.

I no cal dir que te'n sortiràs. Deixaràs enrere aquesta violenta tempesta simbòlica i metafísica. Ara bé, per molt simbòlica i metafísica que sigui, aquesta tempesta és capaç de tallar la carn com mil fulles d'afaitar ben esmolades. La gent sagnarà, i tu també. Serà una sang calenta i vermella. I tu la prendràs amb les mans. Tant la teva com la dels altres.
I quan la tempesta s'acabi, no sabràs com te n'has sortit ni com hi has pogut sobreviure. Ni tan sols sabràs del cert si s'ha acabat. Però una cosa és segura: quan en surtis no seràs el mateix que hi va entrar. Aquest és el sentit de la tempesta de sorra.

Sempre trobes una profecia que sembla un toll secret d'aigua fosca.
Normalment està amagat en algun lloc que no coneixes.
Però quan arriba el moment surt sense fer soroll i et gela totes les cèl·lules del cos. T'ofeges en aquest cruel remolí i intentes agafar aire. T'aferres a un respirall que hi ha prop del sostre i busques desesperadament l'aire fresc de fora. Però l'aire que entra és sec i et crema la gola. L'aigua i la set, la fredor i l'escalfor... Aquests elements que en teoria són oposats s'alien per atacar-te.
El món és un espai enorme, però l'espai que t'ha d'acollir a tu -que no cal que sigui gaire gran- no és enlloc. Quan busques la veu només trobes un silenci profund. Però quan busques el silenci sempre trobes la veu de la profecia. I a vegades és com si aquesta veu premés un botó secret que tens amagat en algun punt del cervell.
El teu cor és com un gran riu que creix després d'un aiguat. El corrent arrenca tots els senyals que hi ha a la riba i se'ls endú cap a un lloc fosc. I la pluja continua repicant amb força a la superfície del riu.

Murió de amor limpiando una lechuga

Es bueno que las vidas tengan varios círculos. Pero la mía, mi vida, sólo ha dado la vuelta una vez y no del todo. Falta lo más importante. He escrito tantas veces su nombre dentro... Y aquí, ahora mismo, no puedo cerrar nada. Estoy solo.

Voy a quedarme aquí todo el tiempo que haga falta. Estoy esperando la casualidad de mi vida, la más grande, y eso que las he tenido de muchas clases. Sí. Podría unir mi vida uniendo casualidades. La primera y la más importante fue la peor...


[...]


- Los disgustos de la vida hay que aceptarlos con buen humor, porque igual que vienen... Se van. No pueden durar siempre. ¿Tú conoces algo que dure siempre? Todo caduca con el tiempo. El amor también. La gasolina del coche, por ejemplo: si olvidas que se va a acabar, te dejará tirado en medio del campo.

- Yo te voy a querer siempre, y si se acaba la gasolina, me muero.




Los amantes del círculo polar.


¿Te vienes conmigo al fin del mundo? Donde no hayan problemas, donde toda la felicidad que se respire sea tan real que parezca hasta falsa, donde no nos encuentren ni los náufragos que van de paso por la vida, donde la palabra tristeza no exista en los cuentos...



S., (perdí la noción del tiempo)

jueves

Murió de orgullo en la asfixia más absoluta

Pt.1

La envidia es la religión de los mediocres. Los reconforta, responde a las inquietudes que los roen por dentro y, en último término, les pubre el alma y les permite juzgar su mezquindad y su codicia hasta creer que son virtudes y que las puertas del cielo sólo se abrirán para los infelices como ellos, que pasan por la vida sin dejar más huella que sus traperos intentos de hacer de menos a los demás y de excluir, y a ser posible destruir, a quienes, por el mero hecho de existir y ser quienes son, ponen en evidencia su pobreza de espíritu, mente y redaños. Bienaventurado sea aquél al que ladran los cretinos porque su alma nunca les pertenecerá.


Pt.2

A veces, una entre un millón, ocurre que alguien muy joven, comprende que la vida es un camino sin retorno y decide que ese juego no va con él. Es como cuando decides hacer trampas en un juego que no te gusta. La mayoría de veces te descubren y la trampa se acaba. Pero otras, el tramposo se sale con la suya. Y cuando se juega con la vida y con la muerte, ese tramposo se convierte en alguien muy peligroso.


Pt.3

Si todos fuésemos capaces de comprender al inicio de nuestra vida esto que parece tan simple, buena parte de las miserias y penas de este mundo no llegaría a producirse jamás. Pero, ésa es una de las grandes paradojas del universo, sólo se nos concede esa gracia cuando ya es demasiado tarde.



Pt.4

¿Sabes cuál es el animal que más se parece al hombre? Un áspid. Éste es el animal más parecido al hombre. Se arrastra y cambia de piel a conveniencia. Roba y se come a las crías de otras especies en sus propios nidos, pero es incapaz de enfrentarse a ellos en una lucha limpia. Su especialidad, con todo, es aprovechar la menor oportunidad para asestar su picadura letal. Sólo tiene veneno para una mordedura y necesita horas para rehacerse, pero aquel que lleva su marca está condenado a una muerte lenta y segura. Mientras el veneno penetra por las venas, el corazón de la víctima late cada vez más despacio, hasta detenerse. Incluso esta pequeña bestia, en su mezquindad, dispone de un cierto gusto por la poesía, como el hombre. Aunque ella, a diferencia de éste, nunca mordería a sus semejantes. Un fallo, ¿no crees? Tal vez por eso hayan acabado sirviendo de divertimiento callejero de faquires y curiosos.


Pt.5


¿Quienes son los locos? ¿Aquellos que ven el horror en el corazón de sus semejantes y buscan la paz a cualquier precio? ¿O son aquellos que fingen no ver cuanto sucede a su alrededor? El mundo, chico, es de los locos o de los hipócritas. No existen más razas en la faz de la Tierra que esas dos.

¿Cafeína para el corazón?

- No me salgas con que no eres un descreído como yo y quieres llegar impoluto de corazón y de bajos al lecho nupcial, que eres una alma pura que ansía esperar ese momento mágico en que el amor verdadero te lleve a descubrir el éxtasis de la carne y el alma en unísono bendecido por el Espíritu Santo y así poblar el mundo de criaturas que lleven tu apellido y los ojos de su madre, esa santa mujer dechado de virtud y recato de cuya mano entrarás en las puertas del cielo bajo la benevolente y aprobadora mirada del Niño Jesús.

- No iba a decir eso.

- Me alegro, porque es posible, y subrayo posible, que ese momento no llegue nunca, que no te enamores, que no quieras ni puedas entregarle la vida a nadie y que, como yo, cumplas un día los cuarenta y cinco años y te des cuenta de que ya no eres joven y que no había para tí un coro de cupidos con liras ni un lecho de rosas blancas tendido hacia el altar, y la única venganza que te quede sea robarle a la vida el placer de esa carne firme y ardiente que se evapora más rápido que las buenas intenciones y que es lo más parecido al cielo que encontrarás en este cochino mundo donde se pudre todo, empezando por la belleza y acabando por la memoria.

La vida pasa y pesa

- Tú siempre esperas gestos, yo palabras... Vivimos en mundos distintos... y dentro de poco, más aún.
- No digas eso...
- Soy realista... El corazón me resbala por las tuberías de este cuarto... y ya no hay forma de sacarlo.
- ¿Te has vuelto poeta?
- No... lo escribiste tú, hace unos meses...

- Báilame el agua. Úntame de amor y de otras fragancias de tu jardín secreto. Sácame de quicio, hazme sufrir. Ponme a secar como un trapo mojado. Lléname de vida, líbrame de mi estigma. Llámame tonto. Olvida todo lo que haya podido decirte hasta ahora... No me arrastres, no me asustes... Vete lejos... pero no sueltes mi mano. Empecemos de nuevo. Toca mis ojos, nota la textura del calor. ¿Por cuánto te vendes? Píllate los dedos y deja que te invite a un café. Caliente claro, y sin azúcar... sin aliento...


Siempre quisiste tocar el cielo con la punta de los dedos sin que el sol te quemara las alas.



Báilame el agua.


In the shadow of his smile

Una mañana despiertas, aturdida, sin saber dónde estás ni qué hora es. Los primeros rayos de sol se cuelan por las rendijas que deja la persiana y por las cortinas de color crema. Te pasas la mano por el pelo y te aprietas las sienes. Sientes un punzante dolor, como si te estuvieran golpeando mil martillos uno detrás de otro, sin cesar. Sobrecarga de pensamientos. Te giras y ves durmiendo plácidamente a un hombre de tez morena y cabellos cortos de chocolate. Te sobresaltas: esa no es tu cama, no son tus sábanas ni tus almohadas de plumas. El aroma de las feromonas asfixia el ambiente. Te levantas y empiezas a caminar, con gesto desesperado y sin hacer ruido, e intentas sacar de tu cabeza algún detalle que te haga recordar quién eres. Te miras frente al espejo que hay al lado del balcón y te ves despeinada, con el maquillaje corrido, la cara demacrada, el cuerpo lleno de arañazos y estigmas, y completamente desnuda. La única ropa que llevas puesta es la culpa.
Empiezas a creer que eres capaz de recordar algo, pero tienes algo que sí sabes: te has pasado toda la noche follando con un auténtico desconocido, no recuerdas su nombre, ni dónde lo conociste, ni cómo has acabado en su casa.
Delante del espejo, notas como te desplomas, y tu cuerpo cae al suelo; te encoges, contínuos escalofríos se pasean por cada uno de los sucios rincones de tu cuerpo. Encogida en una esquina, se crea un muro a tu alrededor que lo ha ennegrecido todo, y te sientes en un vacío abismal como en el que nunca habías estado. Lloras, te arañas, gritas hasta desgarrar tu garganta. La desesperación y el miedo se apoderan de ti, y no puedes hacer nada para remediarlo. Empiezas a recordarlo todo, fotograma por fotograma. Tú y él, en su cama, como si fuerais uno, sintiéndoos blasfemos y sucios, gimiendo de placer, disfrutando como si fuera vuestra última noche en la tierra. Sobredosis de pasión.
Lloras y gritas cada vez con más fuerza.
Un sentimiento enorme de arrepentimiento y culpabilidad te va comiendo por dentro.
Tú no querías eso.
Tú sólo buscabas alguien que te hiciera sentir especial, la reina de la velada noche tras noche, que te hiciera enseñar los dientes al sonreír, que te dijera que te quiere, que te abrazara para poder escuchar vuestra respiración al son del tic-tac del reloj, sentir vuestros labios chocar y saborear vuestra boca. Alguien que te hiciera estremecerte con cada palabra que saliera de su boca.
Resaca de sentimientos.



(Exceso de nicotina. Sueño. Pellizcos de drogaína. Soledad. Y post-punk de los ‘80)


- And the temple of love is falling down -

How do you start a fire when there's nothing to burn?

Empieza a oscurecer. No lo veo, pero empiezo a sentirme cansada.
Thursday se acurruca a mis pies, y me mira con cara de sueño. Sí, es tarde.
Yo, escribo mientras juego un pulso con el sueño. Los pensamientos invaden mi cabeza como la oscuridad lo hace con estas cuatro paredes, este pequeño habitáculo el cual muchas veces se me hace inmenso.
Por mis oídos se cuelan las notas de High Hopes.
Apago la luz, me acomodo y me tapo hasta el cuello. El revoltijo de pensamientos me sigue comiendo; algo me dice que esta noche será difícil conciliar el sueño.
Doy vueltas y vueltas.
Llevo un rato intentando convencerme de que este año no será igual que los demás, y así será, me lo he prometido. Son cuatro años recayendo en lo mismo y hay cosas que deben tener su fin.

Odio la monotonía de los días, todos son completamente iguales.
Cuando llega la noche y tienes ese momento para ti, a solas contigo mismo, ¿no notas el frío? Sí, ese que te recorre la columna y te llega hasta el lagrimal.
Ves que cada vez estás más solo, abandonado incluso por ti mismo.
Sinceramente, estoy harta de sentir ese frío. Necesito ese abrigo que tanto anhelo, necesito la calidez de una sonrisa, el aire caliente chocando en mi nuca, el tacto de unas manos deslizándose lentamente por la cintura, el despertarte por las mañanas de espaldas sabiendo que está ahí.
Es desesperante lo que un puñado de sentimientos y palabras pueden llegar a hacer. A doler.
Sigo dando más vueltas.
Y no me duermo.

Friday Night Lights

Dicen que el tiempo lo cura todo, pero yo no creo en el tiempo.

Lux Aeterna

Ácido, extraño, inactivo, dormido, drogado, acorazado, vacío, apaleado, abandonado, abatido, ausente, de viento, de acero, acorralado, enterrado, apagado, dolorido, débil, afectado, muerto, oxidado...

Hay muchas formas de tener el corazón.

Sur l'autre rive je t'attendrai

Es tarde.
Alza la vista y ve como las estrellas se comen el inmenso espacio negro que hay ahí arriba, sobre sus cabezas. Se respira tranquilidad y algo que no sabría definir exactamente; como una mezcla de satisfacción, bienestar y... silencio.
Estira los brazos hacia atrás para apoyar el peso de su cuerpo y nota el suave y húmedo tacto de la hierba entre sus dedos; una imagen con la que siempre ha disfrutado bajando la vista hacia su mano, apoyando la cabeza en su hombro izquierdo y medio esbozando una sonrisa al saber que está a su lado. Juguetea unos segundos con los dedos y vuelve a mirar hacia arriba.
Sigue contemplando el cielo, algo que le fascina.
Se siente bien, y piensa en lo afortunada que es al estar con él, los dos bajo el mismo techo de color oscuro, uno al lado del otro. Vuelve a alzar unos centímetros la mirada; ésta ahora va dirigida hacia él, y lo ve concentrado mirando hacia arriba.
Un hormigueo le recorre los brazos: le advierten de que se le han dormido. Decide estirarse en su regazo, y le gustaría que ese momento nunca acabara, que durara hasta la eternidad. Observa la oscuridad, y nota cómo la brisa nocturna le acaricia las mejillas y cómo la hierba se le escurre entre los dedos.
Todo está en calma, en sus oídos sólo se oye el ruido de las hojas de los árboles moviéndose y el zumbido del aire que se ha levantado: empieza a hacer frío.
Estirada en su regazo y con los ojos cerrados, ya no sólo oye aire, sinó también un leve ruido que se formaba al chocar contra las hojas.

Las gotas de lluvia la despertaron.

Aquella noche salió a dar un paseo entre la penumbra, como de costumbre, y se paró en el mismo lugar, a la misma hora. Se estiró en la orilla del río, y esa noche especialmente, se sentía bien. Tan bien, que no se dió cuenta de que las horas pasaron volando delante suyo y que todo lo que se pensaba que estaba viviendo, era un sueño.
¡No podía ser un sueño!, ¡Ella notaba su presencia!
Notaba su presencia como si estuviera allí mismo, junto a la orilla, el agua, las hojas, el aire, las estrellas... junto a ella.

Pronto empezó a masticar sus palabras; sabía que por mucho que le notara, no era cierto.
Segura de ella misma, reconocía: "Me conformo con saber que estamos bajo el mismo cielo, las mismas estrellas, la misma Luna y las mismas gotas de lluvia..."

Pero no, se engañaba. No se conformaba. Le quería a su lado y no tan lejos.




Sur l'autre rive j'attendrai
Des années durant
Avec l'espoir de revoir un jour
Ton éternel visage d'enfant
Dont les étranges yeux argentés
Trahissent l'âge et la sagesse.
Navigue longuement par-delà la brume
Pour regagner les abords de Pays Lumineux
Abandonnant les malheurs des vies passées
Les sourires timides et douloureux
Sur l'autre rive je t'attendrai...
Siempre quise que la angustia fuera agua; que todo el dolor que produce la falta de oxígeno en la alegría, en vez de converstirse en desesperanza, formara pequeñas gotas para así poder dar nombre y tamaño a ese dolor que alicata las paredes del estómago cuando sabes que no hay marcha atrás.


Cuestión de principios

"No importa si tienes éxito o si fracasas. No importa si llegas a la meta o simplemente te quedas a las puertas. Lo importante no es la meta, es el camino...
Durante toda su vida la fuerza motriz que había desperezado su ya cansada imaginación había sido la voluntad. Pero eso sólo era el combustible, el alimento que hacía que su cuerpo y su mente no se doblegaran ante el fracaso, esa fuerza invisible que le hacía levantarse cada mañana y mirar a los ojos a la derrota, y apartándola de un golpe, enfrentarse a sus sueños.
Cada vez que se quedaba frente a frente con un lienzo en blanco lo estudiaba, incluso se diría que hablaba con él:

- ¿Tú que quieres ser? - le preguntaba-.

Y antes de escoger los colores de la paleta, sabía perfectamente en qué pigmento debía sumergir su pincel, su alma... En el de la pasión. Hagas lo que hagas en la vida, triunfes o fracases, sea por divertimiento o por oficio; hazlo con pasión. No importa si es bueno o malo, mediocre o sublime.
El arte sin pasión es como besar a una piedra, carece de calor, de alma... Hagas lo que hagas en tu vida, hazlo con pasión.

Una perla es un insignificante grano de arena, no es importante, nadie le presta atención. Pero con el tiempo, la constancia y la pasión hacen de él algo precioso, algo tan valioso que hasta los océanos le rinden pleitesía.

¡Todo sueño empieza por ser pequeño!".